Eclipse de Año por Javier Arroyuelo

En una época de realidad virtual, falsas noticias y narcosis por vía de video, sentimos que el 2020, acordado al contexto, se encamina a devenir, fenómeno inédito, un año-ficción. Un guión impensado, en efecto, va trastornando en deriva a cielo abierto lo que debería haber sido el andar relativamente previsible de la historia inmediata.

Se atribuye a un virus la gran conmoción. Pero en realidad fueron los poderes que rigen el planeta los que crearon en torno a los efectos de ése virus un relato de terror que paralizó o redujo a una mínima expresión la actividad humana en el mundo entero, a partir de períodos de cuarentena, establecidos oficialmente con diferentes niveles de restricción y severidad.



El paráte fue impresionante. De la tercera semana de marzo en adelante, hasta ya entrado mayo, en la superficie de planeta donde transcurro mis día a día, un suburbio de calles adoquinadas, arboladas y sonorizadas por pájaros, poco atareadas a excepción de los momentos de tránsito escolar, la calma cobró una calidad superior, una densidad peculiar, que en la luz dorada del otoño suntuosamente desplegado en ésas mismas calles ahora vacías, transmitía un antiguo sentimiento de sustancialidad.

Habíamos planeado presentar Celebracionable a la consideración general hacia esas fechas, pero las circunstancias nos inhibieron. A pesar de que pensábamos comunicar aquí en las redes como primer lugar y primer acto -tal como hacemos ahora-sentimos que hubiera significado nacer en el vacío. Nos faltaba la trama de estímulos, temperaturas, ruidos y aromas, tráficos y reciprocidades y flujos -y lujos- de energía, y el carneyhueso de la vida en 3D tal como la vivíamos.

Por cierto, nada parece haberse movido desde entonces. Pero no es así y es la razón para que ahora sí estemos aquí. Moviéndonos. Con serenidad pero conscientes de que hay urgencia de hablar de lo que se mueve para y con la gente que se mueve.

El tiempo no se detuvo. Nosotres tampoco.

El eclipse de año ya fue, la luz vuelve.





Fotos: Nicholas Gemini, Eclipse Lunar. Manuel Iniesta, Cuarentena.